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Bruno Gruppalli (1984) tiene una relación compleja con su arte y materialidades, utilizando todo tipo de medios para crear una red de conexiones entre códigos de comunicación, teoría teatral, literatura, moda, historia del arte, referencias autobiográficas, subculturas del siglo XX y políticas personales sobre consumos y estados alterados de la percepción.
Ha mostrado su trabajo en distintos museos (Museo Cabañas (México), MUSA (México),Museo Arte Moderno de Buenos Aires, Museo Nacional de Bellas Artes, MACRO, Rosa Galisteo (Santa Fe), Museo de arte contemporáneo Bahía Blanca, Del libro y la lengua, en Argentina, entre otros) y diversas galerías y espacios de exhibición(Drawing Center (NY) Canepa Selling (Los Angeles) Pequod Co (cdmx) Páramo(Guadalajara) Proxyco (Ny) Guadalajara 90210 (cdmx ) Igav (Italia) CC Recoleta,CC Borges, Centro de arte UNLP, Sala Juan Soriano (Guadalajara), Casa de laCultura, Fundación Klemm, Ruth Benzacar, Maria Casado, CC San Martín, Mite,Vasari, Isla Flotante (entre otros en la Argentina). Su trabajo forma parte de colecciones de museos en Argentina y distintas colecciones privadas nacionales e internacionales.
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Bruno evidencia en cada nuevo conjunto de obras un momento, un corte temporal, del cadáver exquisito que rige su vida y su obra. Permeable a su entorno, absorbe y recopila como una especie de contenedor o universo, lecturas, imágenes, experiencias, lugares, materiales, para desprender luego ideas, momentos, ficciones. Y al igual que en los poemas surrealistas, cada nueva producción se relaciona con procesos anteriores a través de conexiones que lejos de ser lineales, literales, directas, conforman una identidad inestable y contradictoria. Aun así, es posible encontrar en sus obras ciertas continuidades temáticas o conceptuales como su interés por el teatro, la ficción, el artificio y la palabra o, mejor dicho, el lenguaje.
Entre la psicología social, la semiótica y la historia del arte, Grupalli reflexiona sobre el lenguaje y su manifestación en la interacción humana. Como sucede con el teatro del absurdo, sus obras no dan las respuestas que creemos esperables, sino que nos dejan a nosotros la interpretación y el análisis de cada una de ellas. Su obra puede ser desconcertante, rica en significados, muda, lúdica y profundamente esquizofrénica, espejo casi autobiográfico de su propio estado mental o anímico. Sin un soporte definido, moviéndose entre la instalación, la escultura, el dibujo, el collage y la fotografía, su obra encuentra su sentido de ser en la oscilación constante entre momentos de ficción (como si fuesen escenografías o utilería de una acción) para luego volver a ser objetos de arte.
