Federico Lanzi
Retrospectiva Presente
2018
Preposición

Por origen no se entiende el llegar a ser de algo que ha surgido, sino lo que está en camino de ser en el devenir y en el declinar. El origen es un torbellino en el río del devenir, y entraña en su ritmo la materia de lo que está en tren de aparecer.
Walter Benjamin El origen del drama barroco alemán (1928)

La escritura es sucesiva, las imágenes simultáneas. El tiempo puede comprimirse en una imagen y su observación ser como una cuña que atraviesa las capas de los presentes convergentes. Los relatos requieren de la sucesividad, usan el tiempo lineal para constituirse. Son como cuerdas de las que tomarse en el laberinto para llegar al núcleo o volver al origen del camino. Sin embargo esa linealidad no es tal, lo escrito será reescrito en ese andar. La historia, las historias, cuando se narran siempre son fracturadas, desgarradas. Federico Lanzi imagina o evoca objetos y sucesos originarios que rasgan la linealidad narrativa. Crea entonces su propia y personal historia del arte. En su paleta hay artistas de tiempos y prácticas múltiples, colores en todas las materias necesarias, experiencias epifánicas, pulsiones estéticas, voluntades y derivas. Cuenta también con operaciones diversas a su disposición como la apropiación, la falsificación y las traducciones y trasposiciones de un lenguaje a otro.

Retrospectiva presente se exhibe en una casa y el espacio hogareño organiza el modo de ver así como la escritura se articula con las preposiciones que funcionan como mojones en los que apoyarnos en el recorrido. El hogar le dice adiós al cubo blanco incontaminado y aquí las obras de esta muestra son autosuficientes: se agrupan en afectiva mónada y llevan su relato a todo rincón. Se instalan en cada lugar como si fuese su propia sala independiente y construyen en esa disposición una ficción retrospectiva capaz de dar espesura al presente y actualizar el pasado.

Ante
Ya producían las obras brillantes y reflectivas de Lanzi un efecto especular producto de aplicar pintura negra o azul sobre una gran superficie no absorbente. En estas pinturas el espejo está literalmente incluido. Nos vemos reflejados en el interior de la obra y estamos necesariamente implicados en las geometrías ligadas a la imaginería constructiva rusa que han caracterizado su trabajo. Ante estas obras la óptica se duplica. Una parte de ellas refleja el lugar y toda cosa que se le cruce por delante y otra se sumerge en el interior y se pierde. Los espejos insertos en estos trabajos los transforman en parcialmente invisibles al copiar el espacio y los cuerpos y por tanto cancelan la visión tradicional de la obra, haciéndola pasadizo. Una trampa imposible de esquivar.
En los’90 en su casa había unas pinturas decorativas sobre espejos. En rojo una silueta o un paisaje. A modo de marco, goma negra en los bordes.

Con
La soledad de los bosques, las nubes desparramadas sobre el paisaje, las vistas de las cercanías del propio pueblo fueron los motivos más conocidos del prolífico pintor holandés Jacob van Ruisdael (1628-1682) que el niño Federico miraba fascinado en el libro Cien obras maestras de la pintura. En este capítulo de la retrospectiva vemos pequeñas reproducciones de sus pinturas que son selladas por una huella icónica, una identificación para entendidos dark con la que Lanzi las trae a su territorio fusionando tiempos e intenciones. Manifestación inequívoca del devenir mutable de la materia y el tiempo las nubes portan una gracia peluda y anacrónica.
La casa familiar tenía pequeñas pinturas en la pared lateral de la escalera. Cada ascenso y descenso por la barandilla era acompañado por la visión de unos paisajes preciosos, árboles y pájaros de otra tierra. La leyenda cuenta que provenían de El club de niños pintores.

Para
¡Que la fantasía sea real!
El fan fantasea posibles encuentros con los ídolos vivos. Para hacer verosímil su ficción, imagina lugares casuales donde cruzarlos. Humano junto a humano, el otro es siempre energía y esperanza. Nada se puede solo, dice, siempre estarás a mi lado, siempre estaré a tu lado.
En un acto de magia total, el artista registra el encuentro en una foto. El tiempo y el espacio se comprimen a su gusto. La imagen es la gran portadora de tiempos heterogéneos.
Antes las fotos se imprimían. Debían su existencia al papel fotográfico, siempre de 12 x 9 cm.

Por
Copiar es puro lenguaje y no hay falso y verdadero cuando del lenguaje se trata.
En esta serie F.L. replica en formato polaroid las polaroids de Andy Warhol. Unas pocas muy seleccionadas en las que se pueda sustraer cualquier euforia pop (aunque tal vez eso mismo sea el pop): fotografías instantáneas de las bellezas lánguidas, depresivas y patológicamente tímidas de Yves Saint Laurent y Audry Hepburn. La cuestión para él será tener el objeto en sus manos. Hacer táctil la visión. Espíritu símil, materia símil. Una auténtica manera de enmascararse.
Se encuentra encerrado en su cuarto viendo El joven manos de tijera como destino. Piensa que con esas manos lo mejor será ser falsificador.

Según
Si hay que elegir cómo vestir, lo mejor es hacerlo con los trajes dorados espaciales de Pam Hogg y caminar los escenarios con destellos de Matisse. La diseñadora tomó algunos motivos del gran pintor francés y los hizo estampa sobre tela para sus colecciones. Federico prefiere una cita citada por otro en la que la fuente original haya quedado lejos y en una doble o triple digestión extrae la sustancia de la tapa del disco de Siouxie Sioux vestida por Hogg, solidifica la tela volátil, elude la pasarela, observa los trazos de la reproducción mecánica y condensa todo en dos obras auráticas para pensar la pintura como vestimenta o como escudo. Nada mejor que travestirse con una imagen apropiada. Como Midas o como Creso, otro pase de magia con varita dorada.
Disco, cd, compact disc, tapa, booklet, punk, ex punk.

Sobre
Abismal es para el pintor pintar sin tapar lo pintado con la subsiguiente capa. Es decir ¿han visto lo particular de su procedimiento? Vértigo da. Lanzi pinta sobre una superficie transparente ubicándose en lo que luego será el reverso, es decir que lo primero que pinta será lo que veamos y las sucesivas capas solo espesarán hacia “atrás” esa imagen. Esta reversión arremolina el tiempo. Es como pintar retrospectivamente. Y a la vez es un perfecto modo de estar escondido detrás de su pintura.
En esta obra enorme y con el negro como sustantivo nos entrega unas flores para complacernos pero al arrojarlas las estalla contra el acrílico y junto con ellas y sus calaveras estrella también cualquier sumisión al gusto.
Las manifestaciones artísticas tibetanas que relatan la transición del fin de la vida a la muerte y luego a la nueva encarnación son enigmáticas imágenes que funcionan como textos sobre fondo negro. En su biblioteca el libro que las contiene está gastado y lleno de tierra.

Tras
Hay otras salas visibles o subyacentes en esta retrospectiva. Podrían contener rocas calcáreas crecidas junto al río transformadas en pepitas de oro, perlas insertas en cuadros negros y vaya a saber que otros tesoros. Federico Lanzi señala su voluntad de ser robot involuntario, operario de sí mismo para llevar a cabo ideas de otro tiempo que estuvieron en latencia a la espera de su momento propicio y que son la plataforma de lanzamiento de gran parte de este artificio, pero la acción, que es puro presente porque sucede en el mismo momento en que se expresa, olvida la reflexión pasada y las nociones desconocidas se filtran en el obrar, por lo que no hay fidelidad con el proyecto de origen. Hay sí una mítica que insiste en aparecer enhebrada misteriosamente en cada familia de obras. Esa mítica es la música y también cierta visión sobre lo oculto en las transformaciones de la materia. Claves secretas encontradas en su largo camino de curiosidad mental-espiritual que darán, como las preposiciones, puntadas invisibles a este tejido visual.
Dije al inicio de este texto que Lanzi contaba con una gama muy variada de cosas (entiéndase aquí cosa también como acciones, operaciones y perspectivas, además de materias y existencias reales y simbólicas) y agrego para finalizar que en Retrospectiva presente el artista inaugura una nueva gran posibilidad: ser Otro. Sólo travestidos podemos sobrevivir al viaje. Las obras entonces serán vestiduras para cruzar los tiempos y las formas. Y le calzan a la perfección.

Silvia Gurfein, septiembre de 2018